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ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA de GANDHI

La mayoría sigue pensando que el gobierno, los bancos, las empresas, el ejercito o la policía se encargarán de resolver sus problemas. Quizás si... o quizás no. En ningún momento creo que lo que vaya a a ocurrir sea un retroceso sinó un fuerte avance. Un avance tan rápido que no nos deja ni tiempo para ver el paisaje. El problema es aguantar la velocidad, parece que no está siendo fácil. Creo que un nuevo formato de comunidades serán las que puedan sobrevivir, por lo menos dignamente. Voy a ir reuniendo ideas para otro tipo de humanidad y en las ideas de Gandhi están algunas de mis favoritas.

LA SWARAJ O AUTONOMÍA

La lucha de Gandhi y la no-violencia activa

Gandhi pensaba que para lograr la independencia de la India era necesaria una vía de lucha no violenta y la contribución directa de los individuos a la swaraj o autonomía.

La swaraj solamente podía ser alcanzada después de una transformación individual, como consecuencia de haber rechazado lo negativo del modelo capitalista occidental de las ciudades - la maquinaría y las fábricas encarnadas en los ingleses para él - que creaba desempleo y pérdida de valores tradicionales en la India. Esta transformación liberaría interiormente a los individuos logrando después su liberación exterior por medio del autogobierno y la autosuficiencia, a través del uso del khadi, e impulsando el desarrollo autosuficiente y descentralizado de las aldeas. La autolimitación del consumo junto al gobierno autónomo y colectivo llevarían a los hindúes a su independencia.

Se tenía que luchar por la autonomía y autosuficiencia de las 700.000 aldeas que representaban el sostén de la India. Esta autonomía significaba, para Gandhi convertir a cada aldea en una especie de unidad independiente de sus vecinas en cuanto a las necesidades vitales, e interdependiente horizontalmente con las otras en lo político.

“El que come dos granos de maíz debe producir cuatro”

En estas aldeas se desarrollaría el trabajo artesanal y agrícola pues cada individuo debería ser capaz de ganarse el pan con sus propias manos y “no poseer lo que millones no podían poseer”.

La gente que participaría en la construcción y realización de la swaraj tendría una mentalidad swadeshi (de servicio a los demás), y se organizaría en cooperativas para la producción de los bienes. “El hombre rico quedará en posesión de su riqueza de la que utilizará lo que razonablemente necesite para sus necesidades personales, y actuará como fideicomisario del resto para que sea utilizado por la sociedad”. Los habitantes de las aldeas tendrían que hilar por lo menos una hora diaria y tejer el khadi que posteriormente vestirían como símbolo de la libertad económica y de la igualdad individual al tiempo que les daría una identidad nacional. La rueca, antiguo y sencillo telar manual, pasó entonces a convertirse en el símbolo de la lucha por la independencia y la identidad de la India. Como parte de este mismo objetivo se desarrollaron acciones para la promoción de las lenguas tradicionales.

Reinaría una autonomía política donde el pueblo tendría el poder en forma descentralizada controlándolo a través de la desobediencia civil; el Parlamento solamente lo representaría. La función del gobierno sería únicamente mantener el orden público. Los habitantes de las aldeas tendrían derechos y obligaciones regidos por el principio de interdependencia y reciprocidad.

ASHRAM

Gandhi junto con su familia y varios colaboradores construyeron un ashram (una vivienda comunal y espiritual) en Phoenix, donde comenzó una vida comunitaria en la que todos los que ahí vivían participaron en la elaboración de una revista y en las demás actividades como el cultivo, el hilado y la limpieza. Esta granja era la prueba de una swaraj en miniatura. Los hombres y mujeres, niños y niña, aprendían a vivir bajo los principios de la swaraj: primacía del hombre (plena ocupación), trabajar para ganarse el pan, igualdad, administración fiduciaria, descentralización, mentalidad swadeshi (de servicio), autosuficiencia, cooperación, fuerza de la verdad, igualdad de religiones, consejo de aldea, educación popular y una policía de voluntarios de la aldea.

AUTONOMÍA POLÍTICA

Gandhi consideraba que el poder político era tan sólo un medio para mejorar la vida de los individuos dentro de las naciones. Si todo dentro de ellas alcanzara un grado tal de perfección que funcionaran automáticamente, ya no sería necesario tener delegados sino un estado ideal donde se tendería a la desaparición del Estado. Sería entonces una anarquía ilustrada: cada uno sería su propio amo, se dirigiría a sí mismo, sin molestar para nada a sus vecinos. Allí, cada individuo debería conocer sus derechos y deberes como miembros del pueblo, ambos regulados por el principio de interdependencia y reciprocidad pues sólo del cumplimiento de estos puede derivar el gobierno autónomo.

“La independencia política la he descrito como Ramaraj, o sea, soberanía del pueblo basada sobre la sóla autoridad moral

“En asuntos de conciencia la ley de la mayoría no tiene lugar”

Hace mucho tiempo que estamos acostumbrados a pensar que el poder emana únicamente de las asambleas legislativas. La verdad es que el poder viene del pueblo y que para un tiempo determinado confiamos su ejercicio a los representantes que hemos escogido. El parlamento no tiene ningún poder ni existencia siquiera independientemente del pueblo. Durante estos últimos veinte años me he esforzado en convencer al pueblo de esta verdad tan sencilla. La desobediencia civil es la llave del poder. Imaginemos a un pueblo entero negándose a conformarse con las leyes vigentes y dispuesto a soportar las consecuencias de esta insubordinación. Toda la maquinaria legislativa y ejecutiva se encontraría de repente totalmente paralizada. Es verdad que la policía y el ejército suelen recurrir a la fuerza para someter a las minorías por muy poderosas que sean, pero ninguna policía y ningún ejército pueden lograr que se doblegue la voluntad de todo un pueblo decidido a resistir hasta que se agoten sus fuerzas”

OFICIOS

Para él el trabajo manual era la base de la vida de las aldeas, oficio de hombres y mujeres. Sin éste no se tiene derecho a comer pues se debe trabajar para vivir. Esta autosuficiencia llevaría a la liberación de la India pues descentraliza los medios productivos.

Gandhi propone cooperativas agrícolas y zootécnicas, como las cooperativas del centro de hilado, dónde los aldeanos participarían en el desgranado de algodón, cardaje, hilado, tejido y uso, cerrando sobre sí el círculo de producción y consumo y alcanzando con esto la autonomía. Esta producción no debe limitarse al autoconsumo sino volverlo tan eficiente que se logre una sobreproducción: el sobrante se comercializaría con otras aldeas o satisfaría las necesidades de la ciudad.

MAQUINISMO E INDUSTRIALISMO

Gandhi no estaba totalmente en contra de las máquinas. Lo que quería era lograr que éstas máquinas fueran “instrumentos de trabajo perfectos y eficientes”. El problema, según Gandhi, era la obsesíon por las máquinas enfocada a ahorrar trabajo.

“Las máquinas no deben utilizarse como medio para explotar a los demás”, sostenía Gandhi. En el industrialismo veía una “maldición para la humanidad” pues ésto obedecía al método de explotación de una nación sobre otra. Así mismo sostenía que el industrialismo no era necesario para ninguna nación o país aunque aceptaba como necesarias “algunas industrias claves”.

CRÍTICA AL MODELO CAPITALISTA

Gandhi estaba en contra de los métodos de explotación puestos en marcha por países capitalistas porque para él eran una manera de producción que generaba violencia pues acrecentaba el número de pobres y la pobreza era para Gandhi una circunstancia muy violenta.

“...Los hombres eran esclavos físicamente, hoy son convertidos en esclavos por la tentación del dinero y de los lujos que con él pueden comprarse. Hoy el valor del hombre se mide en dinero y su educación es una mercancía”.

No creía en la economía de libre mercado. Según Gandhi, “la verdadera economía... es para la justicia social, promueve el bien de todos sin distinción, incluido el más débil...”, es decir, una justicia social generada por una economía que manejaría el estado, donde los medios productivos pertenecieran a éste y funcionaran como cooperativas. Así el capital no se impondría “despóticamente al trabajador” pues “ los obreros son tan dueños de las fábricas como los accionistas, por ello, cuando los patrones se den cuenta de que las fábricas les pertenecen a los obreros tanto como a ellos ya no habrá divergencias entre unos y otros”. El deber de los trabajadores consistía en cuidarlas con el mismo fervor que un dueño a sus instrumentos de trabajo.

DISTRIBUCIÓN IGUALITARIA

“Ningún hombre debiera poseer más tierra de la que necesita para mantenerse dignamente. ¿Quien puede negar el hecho de que la dolorosa pobreza de las masas se debe a que no tienen tierra que puedan llamar propia?
Pero hay que tener presente que la reforma no puede ser precipitada. Si ha de procurarse por medios no violentos, solamente podrá realizarse por medio de la educación de ‘los que tienen’ y de ‘los que no tienen’”.

LA NO POSESIÓN

“El amor y la posesión exclusiva nunca pueden ir a la par. En teoría, donde es perfecto el amor tiene que haber una ausencia total de posesión. El cuerpo es nuestra última posesión. Este es tan cierto que un hombre es incapaz de ejercer el amor perfecto y verse totalmente desposeído de todo, a no ser que esté dispuesto a abrazar la muerte y sacrificar su cuerpo en servicio de la humanidad.”

“La regla de oro que debe aplicarse... es negarse resueltamente a tener lo que millones no pueden. La primera cosa que hay que hacer es cultivar la actividad mental de no tener posesiones o comodidades que sean negadas a millones y la siguiente cosa inmediata es reorganizar nuestras vidas tan pronto como sea posible de acuerdo con esa mentalidad”.

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